
Hoy aprendí que no le debo echar la culpa a nadie de lo que me sucede, ni tampoco de lo que me ha
sucedido, tampoco debemos cuestionar a Dios de las cosas malas o desagradables que nos sucedan, después de todo no nos va a poner una alfombra para que cuando caigamos no nos lastimemos. El es inmensamente bueno y es el aliado más amado que tengo.
Irma Villalobos.
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