jueves, 20 de junio de 2013

Encontrarse con Dios.




ENCONTRARSE CON DIOS.

Un ermitaño en la oración oyó claramente la voz de Dios. Le invitaba a acudir a un encuentro especial con El. La cita era para el atardecer del día siguiente, en la cima de una montaña lejana.

Temprano se puso en camino, y se encontró a varios campesinos ocupados en intentar controlar y apagar un incendio declarado en el bosque cercano, que amenazaba las cosechas, y hasta las propias casas de los habitantes. Reclamaron su ayuda porque todos los brazos eran pocos.  Sintió la angustia de la situación y el no poder detenerse a ayudarlos. No debía llegar tarde a la cita y, menos aún, faltar a ella.  Así que oro para que el Señor los socorriera; apresuró el paso, ya que había que dar un rodeo a causa del fuego.

Tras ardua ascensión, llegó a la cima de la montaña, jadeante por la fatiga y la emoción.  El sol comenzaba su ocaso; llegaba puntual por lo que dio gracias al cielo en su corazón.

Anhelante esperó, mirando en todas las direcciones. El Señor no aparecía por ninguna parte. De pronto descubrió algo escrito sobre una roca:

-"Dispensame, estoy ocupado ayudando a los que sofocan el incendio".

Entonces comprendió donde debía encontrarse con Dios.

El Diamante.

EL DIAMANTE.

Resultado de imagen para un diamante

El Sannyasi había llegado a las afueras de la aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche. De pronto llegó corriendo hasta él un habitante de la aldea y le dijo:

-"¡La piedra!, ¡Dame la piedra preciosa!".

-"¿Que piedra?, preguntó el Sannyasi".

-"La otra noche, se me apareció en sueños el Señor Shiva", dijo el aldeano, y me aseguró que si venía al anochecer a las afueras de la aldea, encontraría a un Sannyasi que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre".

El Sannyasi rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra. -"Probablemente se refería a esta"- dijo, mientras entregaba la piedra al aldeano. -"La encontré en un sendero del bosque hace unos seis días. Por supuesto que puedes quedarte con ella".

El hombre se quedó mirando la piedra con asombro, ¡Era un diamante!. Tal vez el mayor diamante del mundo, pues era tan grande como la mano de un hombre.

Tomó el diamante y se marchó. Pasó la noche dando vueltas en la cama, totalmente incapaz de dormir. Al día siguiente, al amanecer, fue a despertar al Sannyasi y le dijo:

-"Dame la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de este diamante".


Autor: Antony de Mello

El León y las Hormigas.





Un día el León hizo que se reunieran todos los animales de la sabana, del bosque y de la montaña.
Cuando todos llegaron ante él, el pregonero se subió a un árbol y gritó la proclama:

"Orden del Rey León: Todos los animales, de todo genero, especies y tamaño
deben reconocer al León como Rey, rindiéndole obediencia.
Quien se niegue será colgado".
Se escucho un gran murmullo en la asamblea de los animales; después una
vocecita se alzó protestando.
Era el portavoz de las Hormigas guerreras:

"Nosotros no aceptamos. En nuestra tríbu, nuestros antepasados nos dieron una
Reina y nosotros solo obedecemos sus ordenes".

El León con un rugido desafiante, respondió: " Tendréis vuestro castigo".

Todos se dispersaron, los hijos del León salieron de caza, cogieron un Jabalí,
lo escondieron tras unas ramas y fueron a llamar al Rey.
Las Hormiguitas se reunieron desde los cuatro puntos cardinales,
y en un momento cubrieron la sabana. Se prepararon para la gran batalla.

En un momento se comieron al Jabalí, dejando sólo los huesos.
Mientras tanto el sol había desaparecido tras el horizonte.
Llegó el León, majestuoso, con su familia. Entonces el ejército de Hormigas entró en acción.

De la hierba y de las hojas llovieron sobre los Leones, treparon por sus patas mordiendo con fuerza. Los Leones rugían  de dolor, se tiraban sobre la hierba para frotarse, intentaron escapar, pero no podían luchar en la oscuridad contra el enemigo omnipresente.

A la mañana siguiente, un buitre pasando en vuelo rasante, vio esparcidos los esqueletos de la familia de aquel que había querido imponerse como Rey absoluto de los animales.  Y continuando su camino solitario pensó que los poderosos no deberían nunca despreciar la fuerza de los pequeños cuando se unen.

"NO HAY ENEMIGO PEQUEÑO".

Fábula del pueblo Bantú.

miércoles, 19 de junio de 2013

Marmol o Cuero.



MÁRMOL O CUERO.

El hijo de cierto competente hombre de negocios mostraba signos de gran preocupación.
Acostumbrado como estaba a detectar problemas, el padre lo invitó a almorzar
para charlar a solas y conducirlo
 a contarle lo que le sucedía.
Indagó, que en efecto, las cosas no marchaban bien: Su carrera, su trabajo,
sus relaciones estaban llenas de trabas, y el joven se sentía acorralado e impotente.

"No sé cómo superar los obstáculos", confió, "y no por debilidad,
puedo asegurarlo.
No conozco muchos más duros que yo, y sin embargo siento que retrocedo en vez de avanzar".

"Querido hijo, la dureza no lo es todo", sonrió el experto. "El mármol es duro,
pero si lo golpeas con un mazo se rompe en mil pedazos.
Lo que importa no es ser duro,
sino ser fuerte. El cuero es blando pero a la vez fuerte, por más que lo martilles no se romperá.
Prueba a enfrentar las dificultades y desafíos con resistencia,
pero también con flexibilidad,
y pronto veras los resultado".

Cargar las Piedras.

CARGAR LAS PIEDRAS.


Ssong propuso a sus discípulos el siguiente relato:

"Un hombre que iba por el camino, tropezó con una gran piedra.
La recogió y la llevó consigo. Poco después tropezó con otra. Igualmente la cargó.
Todas las piedra con que iba tropezando las cargaba,
hasta que aquel peso se volvió tan grande que el hombre ya no pudo caminar.
¿Que piensan ustedes de ese hombre?".

" Que es un necio", respondió uno de los discípulos.
"¿Para que cargaba las piedras con que tropezaba?", preguntó otro.

Dijo Hu-Ssong:

Es lo que hacen aquellos que cargan las ofensas que otros les han hecho,
los agravios sufridos,y aun las amarguras de las propias equivocaciones.
Todo eso lo debemos dejar atrás y no cargar las pesadas piedras del rencor contra los demás,
 o contra nosotros mismos.

Si hacemos a un lado esa inútil carga, si no la llevamos con nosotros,
nuestro camino será más ligero y nuestro paso más seguro.

Autor desconocido.

La Parte más Importante del Cuerpo.



Un día mi madre me preguntó: "¿Cual es la parte más importante del cuerpo?". y me dijo: "No me contestes ahora, a través de los años, trataras de buscar la respuesta correcta".

Cuando era más joven pensé que el sonido era muy importante para nosotros, por eso  dije: "Mis oídos mamá". Ella dijo: "No, muchas personas son sordas y se las arreglan perfectamente. Pero sigue pensando, te preguntaré de nuevo".

Varios años pasaron antes de que ella lo hiciera. Desde aquella primera vez, yo había creído encontrar la respuesta correcta. Y es así que le dije: "Mamá la vista es muy importante para todos, entonces deben de ser nuestros ojos".

Ella me miro y me dijo: "Estás aprendiendo rápidamente, pero la respuesta no es correcta, porque hay muchas personas que son ciegas y salen adelante aun sin sus ojos". Continúe pensando... ¿Cual era la solución?.

A través de los años, mi madre me preguntó un par de veces más, y ante mis respuestas, la suya era: "No, pero estás poniéndote más inteligente con los años, pronto acertarás".

Hace algunos años mi abuelo murió. Todos estábamos dolidos. Lloramos. Incluso mi padre lloró. Recuerdo esto sobre todo porque fue la segunda vez que lo vi llorar. Mi madre me miraba cuando fue el momento de dar el adiós final al abuelo. Entonces me preguntó: " ¿No sabes todavía cual es la parte más importante del cuerpo, hijo?". Me asusté cuando me preguntó justo en ese momento.  Yo siempre había creído que ese era un juego entre ella y yo. Pero ella vio la confusión en mi cara y me dijo: "Esta pregunta es muy importante, para cada respuesta que me diste en el pasado te dije que estabas equivocado y te he dicho porque. Pero hoy es el día en que necesitas saberlo".

Ella me miraba como sólo una madre puede hacerlo. Vi sus ojos llenos de lagrimas y la abracé. Fue entonces cuando apoyada en mi me dijo: "Hijo, la parte del cuerpo más importante es tu hombro".

Le pregunté: "¿Es porque sostiene mi cabeza?".

Y ella respondió: "No, es porque puede sostener la cabeza de un ser amado o de un amigo cuando llora. Todos necesitamos un hombro para llorar algún día en la vida, hijo mío. Yo sólo espero que tengas amor y amigos y así siempre tendrás un hombro donde llorar cuando lo necesites, como yo ahora necesito el tuyo".

Autor desconocido.

UN SALUDO PARA QUIEN LLEGA POR CASUALIDAD.

 A veces uno no llega a los lugares por decisión propia, sino por accidente. Sobre todo aquí. Un clic distraído, buscando ALGO que te resuen...